Preguntas infrecuentes


pi-064: "Porqué, con las mismas condiciones, un semillero de Lithops prospera y otro no."

Febrero de 2017


Todos nos hemos hecho esa pregunta alguna vez. Algunos semilleros de Lithops tienen un excelente porcentaje de germinación y la mayoría de las plántulas sobreviven hasta que, al cabo de cuatro o cinco meses, hacen su primera muda. En cambio, otros semilleros, cultivados de la misma manera, tienen un pobre porcentaje de germinación y, con el tiempo, mueren casi todas las plántulas antes de llegar a la primera muda.

No es fácil contestar esa pregunta y, a veces, parece que las semillas de Lithops se comportan de una forma caprichosa pero, si bien es cierto que es difícil encontrar una respuesta concreta, siempre es posible, si se tienen datos suficientes, llegar a una conclusión razonable. Digamos que existen dos posibilidades fundamentales entre las que tenemos que descartar una: La culpa ha sido nuestra; o la culpa ha sido de las semillas.



Foto nº 1
Para poder analizar los resultados obtenidos en un semillero es fundamental tener cuantos más datos mejor sobre las semillas:
de donde proceden, cuando fueron recolectadas, de que especie son, . . .


Hay una serie de normas básicas que tenemos que cumplir durante las dos/tres primeras semanas, si queremos asegurar que un semillero de Lithops prospere correctamente: Debemos utilizar un sustrato adecuado, que sea drenante, fundamentalmente mineral y que no se apelmace; el calibre las piedrecillas, especialmente las de la capa superior, tiene que ser lo suficientemente fino como para que las diminutas semillas permanezcan en la superficie, sin llegar a enterrarse; debemos regar el semillero abundantemente, frecuentemente y con suavidad, de forma que el sustrato esté siempre húmedo, pero no encharcado; es conveniente cubrir el semillero con un plástico trasparente, que permita el paso de la luz y garantice una alta humedad ambiental; es necesario asegurar una buena ventilación, para evitar que el semillero se llene de moho; la temperatura correcta debe alcanzar los veintimuchos grados durante el día y bajar hasta los diecipocos grados durante la noche; el semillero debe estar bien iluminado, . . .

Luego, una vez pasadas las dos o tres primeras semanas, debemos retirar el plástico para que la humedad deje de ser tan alta; tenemos que ir incrementando, de manera gradual, el número de horas de sol que recibe el semillero; debemos ir disminuyendo, también de manera muy lenta, la frecuencia de los riegos, . . .

Si hacemos todas estas cosas podemos dormir tranquilos: ¡si el semillero no ha prosperado no ha sido por nuestra culpa! Pero, entonces, si las semillas no han geminado o, aún habiéndolo hecho, las plántulas se ven debiluchas y, poco a poco, se van desplomando y muriendo, una a una . . . en ese caso . . .¿de quién es la culpa? . . . ¡Obviamente, si lo hemos hecho todo bien, la culpa es de las propias semillas! . . . aunque hablar de "culpa" quizás no sea demasiado apropiado . . .



Foto nº 2
Plántulas del cultivar Lithops aucampiae ‘Betty’s Beryl’, con dos meses de edad, creciendo sanas y vigorosas.


Puede haber muchas circunstancias que justifiquen que un semillero de Lithops haya sido un auténtico fracaso y es muy difícil estar seguros de cuál ha sido el auténtico motivo por el que las cosas no han ido bien, pero es relativamente sencillo hacer algunas conjeturas para intentar adivinar la causa más probable:

  1. Una de las cosas que nunca debemos olvidar es que la capacidad de germinación de las semillas de Lithops depende de su pureza. Es decir, si las semillas proviene de un cruce de diferentes especies y, por lo tanto, estamos ante un caso de hibridación, la capacidad de germinación será inferior, o incluso muy inferior, que si estamos hablando de semillas procedentes de una polinización entre ejemplares de dos plantas de la misma especie. Esa podría ser muy bien la causa de nuestro fracaso.

  2. Otra cosa que tenemos que tener muy presente es que las semillas de Lithops tienen una durabilidad muy larga, es decir podemos guardarlas y, siempre que lo hagamos en un lugar oscuro y seco, podemos esperar muchos años antes de sembrarlas. Obviamente esta es una nueva muestra de lo bien que los Lithops están adaptados a su inhóspito hábitat, donde puede llegar a haber varios años consecutivos de pertinaz sequia. Pero la capacidad de germinación no se mantiene invariable durante todo este tiempo. Digamos que, desde el momento de su recolección, la capacidad de germinación de las semillas de Lithops es baja durante el primer año; luego, a partir del segundo año, la capacidad de germinación de las semillas llega a ser muy alta, permaneciendo inalterable durante varios lustros y, finalmente, pasados muchos años, de nuevo la capacidad de germinación comienza a descender. Así que si nuestras semillas no han germinado bien, quizás se deba a que son semillas demasiado recientes.

  3. Otra característica importante de las semillas de los Lithops es que germinan en oleadas (de nuevo nos tenemos que descubrir ante su maravillosa capacidad de adaptación). Es decir, si nos fijamos en 1.000 semillas de Lithops sembradas en un mismo momento, es posible que haya una parte de esas 1.000 semillas que, si las condiciones son favorables, tendrán una predisposición a germinar inmediatamente (en sólo cuatro o cinco días), pero, en cambio, no todas ellas lo harán en esta primera oleada y algunas esperarán, durante meses, a que haya un nuevo momento de condiciones favorables. Esto se debe a que en el hábitat donde viven los Lithops es frecuente que unas buenas condiciones se vean interrumpidas bruscamente. Es decir, puede haber una lluvia torrencial que aumente mucho la humedad de la tierra y esto anime a las semillas a germinar, pero que, sin embargo, no sea el comienzo de un periodo de lluvias frecuentes y que, en cambio, a continuación vengan varias semanas de sequia, de forma que las semillas que hayan germinado morirán. Con esta estrategia (germinar por oleadas) de las 1.000 semillas iniciales todavía quedará un segundo grupo de semillas (las que no germinaron inicialmente) que podrán esperar durante meses, o incluso años, a que lleguen unas condiciones realmente buenas. Moraleja: Si ninguna de tus semillas germina en las primeras semanas, no desistas rápidamente, olvídate completamente del semillero durante algunas semanas y, pasado este tiempo, vuelve a intentarlo.



  4. Foto nº 3
    Semillero de Lithops gesinae C406, 79 días después de sembrar, con un excelente porcentaje de germinación.


  5. También tenemos que considerar que no todas las especies de Lithops tienen la misma facilidad a la hora de reproducirse mediante semillas. Simplemente algunas especies son más complicadas que otras. Por supuesto que todas las semillas que provengan de cultivares (aquellas en cuyo nombre haya una parte entre comillas) pertenecen al grupo de las semillas de Lithops con poca capacidad de germinación. En el fondo esto es completamente lógico ya que, al fin y al cabo, los cultivares no son más que híbridos producidos por el hombre, en los que se han conseguido unas características nuevas y perdurables. En todo caso, incluso cuando no hablamos de cultivares, algunas especies de Lithops son más difíciles que otras a la hora de hacer un semillero. En general los porcentajes de germinación deben ser muy altos en las especies fáciles (por ejemplo: L. aucampiae, L. julii, L. hallii, L.hookeri, L. schwantesii, etc.); deben ser menos altos en las especies difíciles (por ejemplo: L. ruschiorum, L. steineckean, L. vallis-maria, L. werneri, etc.); y deben ser bajos en la mayoría de los cultivares. Pero estas diferencias en cuanto a los porcentajes de germinación son así simplemente porque unas especies son más fáciles de reproducir que otras, . . . ocurre lo mismo en la Naturaleza).

A parte de los cuatro casos anteriores, en los que la "culpa" de que un semillero no haya prosperado no ha sido nuestra sino de las propias semillas. Puede haber otras circunstancias achacables a terceros. Y esos terceros casi siempre son depredadores que, o bien se comen, literalmente hablando, a las plántulas o bien trasmiten enfermedades que las van diezmando poco a poco.

También pueden suceder accidentes inesperados, por ejemplo es relativamente fácil que al mover el semillero para llevarlo de un sitio a otro se nos pueda caer y, dado que el sustrato tiene una granulometría considerable y, por lo tanto, no estará apelmazado en absoluto, lo más probable es que esa simple caída, o incluso una simple inclinación, arruine el semillero, ya que las plántulas son extremadamente pequeñas y delicadas.



Foto nº 4
Las colonias de Lithops producen miles de semillas para asegurar una nueva generación.
En este caso se trata de semillas de Lithops optica 'Rubra'.


En resumen, es cierto que casi nunca podemos estar 100% seguros acerca de cuál ha sido el motivo por el que unas semillas han germinado y otras no lo han hecho; o incuso habiendo germinado, a los pocos días han muerto. Pero no es menos cierto que, si tenemos buena información sobre las semillas (de donde proceden, cuando fueron recolectadas, de que especie son, . . . ) siempre podremos hacer una conjetura, bastante sensata, sobre cuál ha sido la causa del fracaso.

Finalmente, antes de terminar esta larga respuesta (quizás demasiado larga) es importante destacar que, independientemente de todo lo anterior, hay un motivo muy frecuente por el que nuestros semilleros no llegan a buen puerto: ¡la escasez de semillas! En la Naturaleza cada cápsula de semillas de un Lithops produce cientos de semillas. Así que, una colonia de ejemplares, llega a producir varios miles de semillas para asegurar una nueva generación de Lithops. ¿A qué se debe esta exuberancia? . . . Es muy sencillo, en un hábitat tan duro, incluso aunque el porcentaje de germinación sea bueno, el porcentaje de supervivencia después de los primeros meses de vida de las plántulas es extremadamente bajo. Es cierto que cuando sembramos en nuestras casas las condiciones del semillero van a ser mucho mejores que en su hábitat, pero incluso así, el porcentaje de supervivencia, a largo plazo, suele ser lo suficientemente bajo como para que el éxito sólo esté asegurado si disponemos de un número considerablemente alto de semillas al empezar. ¡Es ridículo empezar con un sobrecito de solo 10 semillas! . . . ¡En ese caso, aún haciéndolo todo perfecto, siempre estaremos en manos de la diosa fortuna!



Foto nº 5
Plántulas de Lithops schwantesii 'Rugosa', con un porcentaje de germinación muy cercano al 100%.