Preguntas infrecuentes


pi-061: "¿Qué hay que hacer parar trabajar con semillas tan pequeñas como las de los Lithops?"

Diciembre de 2016


Efectivamente. El minúsculo tamaño de las semillas de los Lithops puede representar un pequeño problema a la hora de manipular dichas semillas. He estado buscando información sobre el tamaño de las semillas de los Lithops, para poder responder a esta pregunta, y así he podido saber que, aunque todas las semillas de este género son muy pequeñas, unas son más pequeñas que otras. Es decir, las semillas de unas especies pueden llegar a ser mucho más pequeñas que las de otras especies. Por ejemplo, en el caso de las semillas de Lithops lesliei su tamaño es tan pequeño que pueden llegar a caber 1.500 semillas en un centímetro cúbico; en cambio, si hablamos de especies tales como los Lithops marmorata o los Lithops verruculosa, el tamaño las semillas es tal que pueden llegar a caber 15.000 semillas en un centímetro cúbico, es decir, son aún 10 veces más pequeñas que las ya pequeñas semillas de Lithops lesliei. En resumen, todas las semillas de los Lithops son muy, muy pequeñas; pero puede haber diferencias muy significativas entre unas especies y otras.



Foto nº 1
Pequeño sobre con 100 semillas variadas de Lithops de diferentes especies.


Este tamaño tan reducido implica bastantes problemas a la hora de trabajar con las semillas y estas complicaciones afectan, sobre todo, en el momento de sembrarlas. A mi modo de ver, al margen de los problemas iniciales (recolectarlas, almacenarlas y pasarlas de un lugar a otro) existen tres problemas esenciales a la hora de sembrar:

  • Es difícil contar el número de semillas que vamos a sembrar, de forma que luego no serán muy fiables los datos relativos en cuanto al porcentaje de germinación.

  • Es difícil distribuirlas homogéneamente sobre la superficie del semillero, de forma que luego se producirán amontonamientos en unas zonas, mientras que otras zonas estarán vacías.

  • Si el grosor de la capa superior del sustrato del semillero es relativamente grande, las semillas se "colaran" por los huecos hasta llegar a una profundidad excesiva, lo que dificultará su posterior germinación.

  • En el primer caso, para contar las semillas, con el paso del tiempo, uno se puede acostumbrar a manejar y numerar semillas tan pequeñas. Simplemente es cuestión de paciencia y de utilizar una lupa que nos facilite distinguir el número que semillas que colocamos sobre un papel blanco. Luego, simplemente inclinando el papel, podremos hacerlas rodar, poco a poco, hacia un segundo papel, hasta que sólo nos quede en el papel original el número de semillas deseado. ¡No es un problema de difícil solución! Afortunadamente las semillas de calidad ruedan muy bien sobre un papel inclinado (las de mala calidad no ruedan).



    Foto nº 1
    Yo suelo utilizar una lupa, de 5 aumentos, que en su anverso tiene un punto de luz, lo que facilita mucho distinguir las semillas, ¡incluso las más pequeñas!


    Bien con una lupa, o bien con un objetivo fotográfico macro, es relativamente sencillo observar el aspecto de semillas de Lithops, siempre que no sea de las más pequeñas. En este caso, si nos conformamos con una vista sin demasiado detalle, en realidad es más importante tener una buen iluminación que muchos aumentos.

    Pero si lo que queremos es obtener detalles precisos de la morfología de este tipo de semillas, es imprescindible observarlas mediante un microscopio que nos permita verlas mucho más aumentadas. En principio, con cincuenta aumentos puede ser suficiente para observar con precisión una semilla de Lithops lesliei; pero para otras semillas más pequeñas sería conveniente disponer de microscopios más potentes que lleguen incluso a los quinientos aumentos.



    Foto nº 3
    Seis semillas de Lithops viridis fografiadas con un sencillo macro de una cámara digital.



    Foto nº 4
    Fotografías tomadas con un microscopio electrónico en blanco y negro por el Profesor John A. Jump de dos semillas de Lithops.
    A la izquierda una semilla de Lithops lesliei, ampliada 50 veces, y a la derecha una semilla de Lithops julii, ampliada 100 veces.


    En cuanto al problema de la distribución adecuada de las semilla en el sustrato del semillero, para evitar que agolpen todas en una pequeña zona, también es cuestión de paciencia y de ser cuidadoso a la hora de ir soltando las semillas sobre la superficie del semillero.

    En todo caso, si no hemos sido suficientemente cuidadosos en este aspecto, el problema de "apelotonamiento" que tendremos mas adelante se solucionará sin más que repicar las plántulas del semillero a una maceta de cultivo, donde ya sí podremos separarlas convenientemente unas de otras, para evitar que se molesten entre sí.



    Foto nº 5
    Plántulas de Lithops gesinae creciendeo demasiado apretujadas por no haber distribuido bien las semillas en el momento de sembrar.



    Foto nº 6
    Unas semanas más tarde, después de haber sido redistribuidas en el repicado.


    En cuanto al tercer problema que numerábamos previamente (el riesgo de que las pequeñas semillas se "cuelen" hasta el fondo) la solución es utilizar un sustrato que este formado por piedrecillas lo suficientemente pequeñas como para que no haya huecos entre ellas que permitan que las semillas se hundan.

    Claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo, porque las semillas son tan pequeñas que se "cuelan" por prácticamente cualquier sitio. Además, no es conveniente que el sustrato este completamente formado por arena demasiado fina, ya que se puede apelmazar y esto supondría demasiada retención de humedad y mayor dificultad para que las pequeñas raicillas de las plántulas penetren hacia abajo.



    Foto nº 7
    Si utilizamos arena demasiado gruesa para el sustrato donde sembraremos, lograremos un buen drenaje y las raíces crecerán hacia abajo sin demasiado dificultad,
    pero corremos el riego de que las semillas no se queden en la superficie del sustrato, como sería deseable.


    Cuando preparamos el sustrato para un semillero de Lithops es conveniente utilizar granos de arena de distintos grosores, de forma que la parte superior de sustrato esté formada por una delgada capa de grava fina, pero el resto esté formado por la mezcla de grava algo más gruesa (¡sin exagerar!).

    De esta forma, la delgada capa superior de arena fina evitará que las semillas se cuelen y la mezcla de arena más gruesa utilizada en el resto del sustrato permitirá que la raicillas se desarrollen sin demasiad resistencia y, además, no retendrá mucha humedad.


    Foto nº 8
    Para preparar el sustrato de un semillero de Lithops conviene utilizar grava de distintos grosores.


    A veces, bien porque me gusta emplear sustratos relativamente gruesos para facilitar el desarrollo de las plántula o bien, digámoslo claramente, por simple vaguería, no utilizo la capa superior de arena de menor grosor y eso hace que las semillas se entierren demasiado.

    En eso caso, van pasando los días y, aparentemente, las semillas no germinan. ¡Pero sólo aparentemente! Si rebuscamos un poco bajo la superficie de se puede ver que sí que han germinado, pero permanecen ocultas por no haber quedado depositas en la parte superior.

    En ese caso, la solución es utilizar unas pinzas, junto a una lupa, y con mucha paciencia y una a una ir retirando las piedrecillas superiores de forma que las plántulas queden a la vista y, de esa forma, puedan recibir la luz que necesitan para desarrollarse.

    Precisamente este año me ha pasado eso en un semillero que he hecho con semillas que me regalo mi amigo Antonio Barrionuevo Melgares de Lithops dinteri Frederici. Pasaban los días y allí no se veía nada. Eso era muy raro porque las semillas malagueñas de Antonio siempre suelen germinar muy bien. Así que removí delicadamente algunas de las piedrecillas de la parte de arriba y . . . ¡allí estaban todas, a cientos!



    Foto nº 9
    Pequeñas plántulas de Lithops dinteri Frederici que estaban ocultas bajo la capa superior del sustrato.



    Foto nº 10
    Al retirar las piedrecillas que ocultaban a las plántulas se crean algunos desniveles en la superficie del semillero.



    Foto nº 11
    Para retirar la parte superior del sustrato utilizo una pinza convencional.



    Foto nº 12
    Hasta conseguir que las plántulas queden arriba y alisar la superficie del semillero he tenido que retirar un buen número de piedrecillas.