Diciembre de 2011
Un cultivar es una población de plantas que son cultivadas para mantener una determinada característica: Ser muy grande, no tener semillas, tener un color muy intenso, …. o cualquier otra cosa.
Todos los ejemplares de un cultivar deben mantener esa característica común que les hace diferentes del resto de ejemplares de otras poblaciones y, además, deben ser capaces de traspasar esa característica a sus descendientes, bien de forma sexual, o bien de forma asexual.
Etimológicamente "cultivar" es un acrónimo inglés de las palabras cultivated variety, es decir: variedad cultivada y, en definitiva eso es: ¡Una variedad cultivada!
No debe confundirse un cultivar con algunas variedades botánicas que presenten rarezas silvestres ya que, para poder utilizar el término cultivar apropiadamente deben cumplirse las características citadas anteriormente, es decir deben haber sido cultivadas y deben ser capaces de transmitir esa rareza a las siguientes generaciones.
En cuanto a cómo se llega a crea un nuevo cultivar, simplemente se trata de un proceso de selección artificial, por medio de cruzamientos selectivos. La descripción más clara de como producir un nuevo cultivar la he leído en el libro "Lithops – Treasures of the veld" de Steven A. Hammer. Más o menos, de forma resumida, el proceso sería el siguiente:

• Supongamos que tenemos un ejemplar de nuestra colección de lithops que nos gusta mucho. Por ejemplo porque produce flores que, en vez de ser blancas, tienen un ligero tono rosáceo.
• Supongamos que se trata de un ejemplar del género "Lithops", especie "julii", subespecie "fulleri" variedad "fulleri". Es decir, se trata de un Lithops julii ssp. fulleri v. fulleri.
• Supongamos también que este ejemplar se ha producido de forma natural. Es decir, esas características que tanto nos gustan han aparecido de forma casual, pero eso no es lo normal entre el resto de los ejemplares de su población. Es decir: ¡es un ejemplar raro! Y, además, esa rareza nos gusta.
• Los descendientes de ese ejemplar raro, casi con toda seguridad, no volverán dar flores con el tono rosáceo por dos motivos: primero porque las características de los descendientes estarán influidas por las características de los dos ejemplares cruzados para producirlos y, segundo, porque incluso su padre "raro" continúa teniendo todo el mensaje genético "normal" (no raro) de su especie. Así que lo más probable será que, aunque puede que alguno, sólo alguno, de sus ejemplares tenga flores de color rosáceo, con el paso de las generaciones esa rareza termine perdiéndose, ya que serán una inmensa minoría en comparación con el resto de ejemplares "normales" con los que se cruzarán.
• Supongamos que deseamos producir un nuevo cultivar, a partir de ese ejemplar que tanto nos gusta, para así estar seguros de que sus descendientes también tendrán flores con tonos rosáceos.
• Llamemos a este ejemplar que va a ser el originador del nuevo cultivar "EJEMPLAR A".
• Ahora tenemos que buscar otro ejemplar, de la misma especie, subespecie y variedad, que sea lo más parecido que encontremos a "EJEMPLAR A". Por supuesto que no tendrá flores rosáceas como el ejemplar raro que tanto nos gusta, simplemente busquemos otro ejemplar que sea lo más parecido posible a él.
• Llamemos a este segundo individuo "EJEMPLAR B"
• Polinicemos una flor del "EJMEPLAR A" con polen procedente del "EJEMPLAR B".
• Cultivemos todas las semillas producidas por esta flor y, de todos sus descendientes elijamos la planta que más se parezca al "EJEMPLAR A" (casi seguro que alguno, sólo alguno, probablemente muy pocos, de los hijos producidos con el cruce anterior habrá heredado la característica de producir flores con un tono rosáceo).
• Llamemos a esta nueva planta, que también produce flores de tono rosáceo, "EJEMPLAR AA" (en términos coloquiales, es un hijo de "A" que se parece mucho a "A").
• Pues ahora se trata de repetir de nuevo el proceso, es decir polinizaremos una flor del "EJEMPLAR A" con polen procedente del "EJEMPLAR AA", cultivaremos todas sus semillas y erigiremos la nueva planta que más se parezca al "EJEMPLAR A". Probablemente en este caso ya serán mayoría, aunque no todos, los descendientes con la característica deseada (porque ambos padres tenían esa característica). A este nuevo individuo le llamaremos "EJEMPLAR AAA".
• Y así seguiremos hasta que, con suerte, lleguemos a una generación en la que absolutamente todos los descendientes tenga las flores con tono rosáceo. En ese momento habremos conseguido el nuevo cultivar y le llamaremos, por ejemplo: Lithops julii ssp. fulleri v. fulleri. ‘florirosaceo’.
Según he leído, para conseguir un nuevo ejemplar es necesario, un mínimo de tres años repitiendo el procedimiento descrito en los puntos anteriores; pero no es raro tener que esperar ¡diez años! hasta lograr que todos los ejemplares hereden la característica deseada. A partir de ese momento, si alguno de los hijos de nuestras plantas no da flores rosáceas, ¡él será el raro, no sus padres!
En la figura anterior se puede ver un esquema del método a seguir para conseguir un nuevo cultivar. ¡Si alguien se anima que lo diga!
En realidad, para conseguir un cultivar rápidamente, cuanto más incestuosos sean los cruces, mejor
En el siguiente enlace ( Lithops images of cultivars ) pueden verse fotos de varios cultivares de lithops.